El regreso de Ulises

Cómo funciona el sistema monetario

Por lo que he visto, no abundan en Internet las explicaciones sencillas acerca de cómo funciona el sistema monetario, lo cual es aprovechado por seudo-documentales como Zeitgeist para engañar a la gente. Dado que la información es el mejor antídoto contra la mentira, aquí va la explicación más sencilla del sistema monetario que soy capaz de concebir.

El dinero es simplemente un medio para intercambiar bienes y servicios. En otros tiempos se usaba el oro (o una moneda basada en oro) para conseguir tal fin, pero esto causaba un serio inconveniente: el oro, al igual que cualquier otra cosa, está sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Esto quiere decir que si usamos el oro como moneda, y se descubre una mina muy rica en oro, tendremos inflación porque la moneda (recordemos que es oro) valdrá menos y los precios subirán.

Por el contrario, si una mina de oro muy importante se agota, la moneda (que sigue siendo oro) valdrá más, y los precios bajarán. Que el precio de todo baje es algo que puede parecer deseable a primera vista, pero los economistas le llaman deflación a eso, y no es nada bueno para la economía porque la gente acumulará dinero en casa (porque el dinero cada vez vale más), y ese dinero no estará circulando por ahí, cumpliendo su función de servir para intercambiar bienes y servicios.

Es por estos problemas por lo que se abandonó el llamado patrón oro (las monedas y billetes respaldados con oro) y se sustituyó por el dinero fiduciario, que es el que tenemos ahora. Volver al patrón oro sería un paso atrás, regresar a un sistema peor en el que cosas tales como la inflación y la cantidad de dinero en circulación dependían de cómo evolucionase un sector minero en particular (el del oro).

Ahora bien, ¿qué es el dinero fiduciario? Es toda moneda sin valor intrínseco (por sí misma no vale nada) cuyo uso para el intercambio en un país se produce por el simple hecho de que la ley ordena realizar (y aceptar) los pagos en esa moneda. Tomemos el euro como ejemplo (cualquier otra moneda actual valdría igualmente). En España y otros países europeos el euro se usa como moneda tan sólo porque la ley dice que esa es la moneda que se debe usar.

Pero, ¿qué es lo que hace que el euro valga lo que vale? Hay un banco público, llamado Banco Central Europeo (BCE), que es el que se ocupa de emitir euros. Cuando el BCE quiere que haya más euros en circulación compra algo (generalmente deuda pública), a precio de mercado, y lo paga con euros. Mediante este sencillo procedimiento la gente tendrá más euros.

Asimismo, si el BCE cree que hay demasiados euros en circulación, venderá algo (generalmente deuda pública), a precio de mercado, y cobrará los euros correspondientes, retirándolos así del mercado.

Sabiendo esto, ya podemos responder a la pregunta de qué es lo que hace que el euro valga lo que vale: el mercado. El valor del euro viene determinado por las compraventas en euros que hace el BCE, compraventas que generalmente serán de deuda pública. ¿Por qué deuda pública? Pues porque un país (o un conjunto de países en el caso del euro) no dependerá de factores externos si compra y vende deuda pública propia. Hay veces en que el BCE también opera con divisas (moneda extranjera), pero el valor de la divisa viene determinado en gran medida por las acciones del gobierno extranjero correspondiente, por lo que es mejor (para no depender de factores externos) que la mayor parte de las operaciones sean con deuda pública propia.

El BCE también hace a veces otras operaciones con euros, pero la esencia de todo es que el valor del euro viene determinado por el mercado. Si el conjunto de personas físicas y jurídicas (empresas, etc.) que realizan operaciones con el BCE piensan que el euro está sobrevalorado, este recibirá menos cantidad de deuda pública (o divisas, o lo que sea que esté intercambiando en ese momento) por sus euros, y el valor del euro bajará automáticamente. Y si el mercado piensa que el euro está infravalorado ocurrirá lo contrario.

Por supuesto, la deuda pública no se emite para crear moneda, se emite por otros motivos, como puede ser el financiar una obra pública muy costosa, o seguir una política keynesiana en tiempos de recesión (Keynes afirmaba que el estado se debe endeudar para gastar lo más posible en tiempos de recesión), o por cualquier otro motivo. Dado que la deuda pública existe, el BCE aprovecha su existencia para realizar compraventas con euros. Es más, cada vez que el BCE compra deuda pública propia (para poner euros en circulación), esta deuda pública “disminuye” (ya no está en manos de terceros, sino en las del estado), que es justo lo contrario de lo que afirma Zeitgeist (que cada billete emitido implica la emisión de deuda).

Hay también otro mecanismo de creación de dinero, el llamado “dinero bancario”. Son también euros, puesto que el dinero bancario está respaldado por el dinero fiduciario, pero su mecanismo de creación es completamente diferente, y este dinero ni siquiera lo crea el banco central, sino los bancos privados. Además, su creación no se acompaña de la impresión de papel moneda, sino que es un dinero “virtual”, sólo existe en forma de números en las cuentas de los bancos privados.

Cuando un banco le da a alguien un préstamo, no le está prestando el dinero del propio banco, sino el de los depositantes que han metido su dinero en ese banco (al contrario de lo que afirma “Money As Debt”, otro seudo-documental estilo Zeitgeist). El banco no puede prestar todo el dinero de sus depositantes, por ley tiene que guardar como mínimo una reserva de un cierto porcentaje. Pongamos que ese porcentaje es del 10% (depende de la ley de cada país). Si en ese banco hay depositados 100 millones de euros, sólo podrá prestar 90 millones como máximo.

Ahora supongamos que 3 depositantes ingresaron en el banco 10.000 euros entre los 3, y que el banco le presta a alguien 9.000 euros (manteniendo en reserva un 10% de los 10.000 euros iniciales para cumplir con la ley), y que ese alguien usa el préstamo para comprarse un coche, y que el vendedor ingresa los 9.000 euros de la venta en su banco (que puede ser el mismo u otro banco). Los economistas consideran, con toda razón, que los 10.000 euros iniciales se han transformado en 19.000 euros, dado que los depositantes iniciales siguen pudiendo sacar en todo momento sus ahorros del banco, y el vendedor del coche también dispone de otros 9.000 euros adicionales en su cuenta corriente. A estos 9.000 euros que se han “creado de la nada” es a lo que se llama dinero bancario.

Naturalmente, el banco del vendedor también puede hacer otro tanto, mantener un 10% en reserva, sin prestarlo para cumplir con la ley, y prestar los 8.100 euros restantes. Si lo hace, donde inicialmente teníamos 10.000 euros, ahora tenemos 27.100. El proceso de creación de dinero bancario puede continuar indefinidamente hasta un máximo teórico de 90.000 euros de dinero bancario, los cuales están respaldados por tan sólo 10.000 euros de dinero fiduciario. Posteriormente, conforme los sucesivos préstamos se van devolviendo, el dinero bancario desaparece de forma contraria a como se creó.

Este proceso de préstamos sucesivos raras veces llega hasta el final, y continuamente hay tanto préstamos que se conceden (creando dinero bancario) como préstamos que se devuelven (destruyendo dinero bancario), pero la cantidad de dinero bancario en circulación no es nada despreciable. Generalmente se considera que en torno a un 80% del dinero circulante es dinero bancario.

Ahora bien, ¿cómo opera esta magia de crear dinero de la nada? En realidad los bancos están recurriendo a un truco un pelín “sucio”. A los depositantes les dicen que tienen disponible su dinero para retirarlo cuando quieran, y al mismo tiempo el 90% de ese dinero no está disponible porque ha sido prestado. No obstante, el truco funciona porque en cada momento el número de euros que retiran los depositantes nunca excede el 10% del global que los bancos mantienen en reserva obligados por ley.

¿Nunca? No del todo, en raras ocasiones (muy raras, la última fue durante la crisis de 1929) se produce lo que se llama “pánico bancario”, que una crisis financiera fuerte desate el pánico de los depositantes y que estos acudan en masa a los bancos para retirar su dinero. Dado que los bancos sólo tienen una porción de ese dinero, si ocurre el pánico bancario los bancos irán a la quiebra (a los efectos de este artículo no hago distinciones entre suspensión de pagos y quiebra), y parte de los depositantes perderán su dinero porque no fueron lo suficientemente rápidos en retirar su dinero.

Es por esto que los gobiernos garantizan los depósitos bancarios hasta cierto límite (actualmente ese límite es de 100.000 euros por banco y persona en España). Se busca con ello que no se desate el pánico bancario incluso si existe riesgo de que un banco importante quiebre, dado que el gobierno le dará a los depositantes su dinero si el banco no puede dárselo a todos.

No obstante, la garantía de los depósitos no es absoluta. Es decir, la garantía disminuye las probabilidades de que se desate el pánico bancario (el riesgo de quiebra de un sólo banco no es suficiente para que haya pánico), pero si este llega a desatarse el gobierno no tendrá dinero suficiente para cubrir todos los depósitos por más ganas que tenga de hacerlo, porque no será un solo banco el que vaya a la quiebra, sino que irán muchos, y el gobierno simplemente no tendrá dinero suficiente para cubrir todos los depósitos.

Es por esto que algunas personas han propuesto que a los bancos no se les debiera permitir prestar el dinero de sus depositantes, o lo que es lo mismo, que el dinero bancario se debería prohibir según estas personas. Es una propuesta razonable, aunque también hay que tener en cuenta que el dinero bancario aumenta la cantidad de dinero en circulación.

Una vez hemos expuestos los hechos, podemos sacar algunas conclusiones que no serán del agrado de los autores de ciertos seudo-documentales. La primera es que se podría prohibir el dinero bancario, y sin embargo el dinero fiduciario podría seguir existiendo, porque el dinero fiduciario no tiene ninguna dependencia del dinero bancario.

Adiós a la afirmación de “Money As Debt” de que los euros y los dólares dejarían de existir si no hubiera deudas. Adiós a la afirmación de ambos seudo-documentales de que los euros y los dólares se emiten con deuda. No es así, todos y cada uno de los billetes y monedas de euro (y lo mismo para los dólares) son dinero fiduciario y no tienen ninguna relación con ninguna deuda. De hecho, las nuevas emisiones de papel moneda suelen ir acompañadas de una “reducción” de la deuda pública: esa deuda pública deja de estar en manos de terceros, es como si el estado se debiera dinero a sí mismo (porque ha comprado parte de su propia deuda pública), y como si se pagase a sí mismo los intereses generados por esa deuda. Adiós ya de paso a la inexistente espiral de deudas para pagar unos intereses que no hay que pagar (a no ser que hayas pedido un préstamo, claro).

Sencillamente, aunque todo sean euros, el dinero fiduciario y el bancario son 2 clases de dinero distintas, y no porque lo diga yo sino porque así lo dicen todos los economistas y las propias definiciones de estas 2 clases de dinero. El uno son billetes y monedas emitidos por el banco central, sin valor intrínseco pero con un valor muy sólido asignado por el mercado. El otro es resultado de cierto truco “sucio” de los bancos, tan sólo está parcialmente respaldado (un 10% en nuestro ejemplo), y es el único que genera un riesgo de pánico bancario. El uno no tiene nada que ver con deudas, el otro sí nace siempre de una deuda, pero el único endeudado es el que pide el préstamo.

Dado que ciertos seudo-documentales no se toman la molestia de explicar la diferencia (ni siquiera de mencionar que hay 2 clases de dinero) porque prefieren atribuirle al fiduciario características indeseables que no son propias de él, la segunda y última conclusión que sacamos es que no hay que confundir churras con merinas.

Por cierto, también es falso que la Reserva Federal (el banco central de los Estados Unidos) esté controlada por bancos privados. El autor de Zeitgeist haría bien en echarle un vistazo a los estatutos de la Reserva Federal.

Anuncios

octubre 18, 2008 - Posted by | Uncategorized | , , , , , , , ,

7 comentarios »

  1. De hecho, volver al patrón oro requeriría que los precios del oro aumentaran en vairos órdenes de magnitud. La inestabilidad de la situación debería ser bestial. En el fondo, sus defensores hacen como quienes desconfiaban del papel moneda en tiempos de Adam Smith. El dinero fiat es sólo el siguiente paso en la evolución del sistema monetario, y ahora mismo es el único sistema que más o menos funciona.

    Comentario por Kartoffel | diciembre 3, 2008

  2. […] Cómo funciona el sistema monetarioulises21.wordpress.com/2008/10/18/como-funciona-sistema-moneta/ por Kartoffel hace pocos segundos […]

    Pingback por Cómo funciona el sistema monetario | diciembre 3, 2008

  3. Muy interesante el artículo. Creo haber entendido lo que explicas. Me da la impresión, éso sí, de que el binomio “dinero fiduciario”- “deuda pública” es bastante peligroso… ¿No fueron los bonos de guerra los que hundieron la economía alemana de la República de Weimar?

    ¿Por qué no lo amplías para tomar en consideración los mecanismos bursátiles?

    Comentario por h3s10d0 | diciembre 24, 2008

  4. Tengo algunas preguntas acerca de la esplicacion que das hacerca del dinero.
    1. Cuando el gobierno de un pais vende deuda publica al Banco Central Europeo, lo hara de la misma forma en que se la vende a cualquier persona particular que le interese comprar Bonos del Estado? Es decir, si yo compro al Estado deuda publica en forma de Bonos en un plazo de un año( suponiendo que son a cobrar en un año) el estado me debuelbe el dinero que yo inverti mas un cierto interes. por lo que supongo que lo mismo pasara con el Banco Central. El Estado tendra que debolber el dinero al Banco con un interes determinado.
    Si es asi ese dinero a donde va?
    Y que sentido tiene que un Estado venda su propia deuda?
    No genera asi mas deuda en vez de menos como afirmas tu?

    2- Aseguras que el Banco central Europeo es Publico, Pero segun reza en un parrafo del Tratado de Maastricht prohíbe al banco aceptar órdenes o sugerencias del poder político y lo obliga a funcionar como una entidad independiente, gobernada por un consejo administrativo. Por lo que el concepto publico del Banco es un poco diluido.

    Desde mi ignorancia me encantaria que me aclarases estos temas con ganas de aprender un poco mas.

    Tomare tu esplicacion como una mas igual a la que me puede hacer cualquier otro medio como los seudo-documentales nombrados por ti

    Muchas gracias

    Comentario por Bolton | diciembre 27, 2008

  5. Hacía mucho tiempo que buscaba una buena explicación de cómo funciona todo esto de “la pasta”. Sencillamente una explicación genial. Saludos y a seguir así.

    Comentario por Ulises | julio 5, 2009

  6. escribe Walter Graziano

    Graziano se graduó en la Universidad de Buenos Aires y realizó estudios de posgrado en Nápoles y en Washington D.C., becado por la Cancillería italiana y por el Fondo Monetario Internacional respectivamente.

    Hasta 1988 fue funcionario técnico del Banco Central de su país, y posteriormente realizó trabajos de consultoría para varias empresas argentinas, al mismo tiempo se desempeñó como columnista de varios de los más importantes medios gráficos y periódicos argentinos.

    “El FED fue creado por ley del Congreso el 22 de diciembre de 1913. Los banqueros privados, en aquel momento, venían criticando en forma pública la ley que creaba un Banco Central en EE.UU. Sin embargo, en forma reservada, los principales banqueros norteamericanos se frotaban las manos ante esa ley que habían logrado sacar, entre gallos y mediasnoches, gracias al senador Aldrich, casado con una hija del magnate John D. Rockefeller I. Una gran cantidad de legisladores se encontraban ausentes al acercarse la Navidad y la votación parlamentaria fue manipulada.”

    “Se trató de un movimiento magistral a la medida de la elite que se originó en conversaciones reservadas entre los principales banqueros en 1910. Para poder crear el FED, la elite financiera y petrolera norteamericana tuvo que manipular las elecciones de 1912. El presidente Taft buscaba la reelección. Pero su partido, el Republicano, se había pronunciado públicamente contra la creación del FED. Así dadas las cosas, la elite decidió fracturar al Partido Republicano en dos. Por un lado, se presentaba Taft. Por el otro, Theodore Roosevelt, ex presidente de la República. La división abrió las puertas para que el manipulable Woodrow Wilson accediera al poder con mucho menos del 50% de los votos. La elite, con su presencia y la del senador Aldrich, se ganaría la seguridad de la aprobación de la creación de un Banco Central privado: el FED.”

    “No cabe dudas que el mejor negocio de la Tierra es emitir moneda. Desde hace siglos los principales banqueros saben muy bien que si la gente acepta como medio de pago un papel emitido por un banquero privado, con la promesa de redimirlo en oro o plata metálica, entonces tal banquero tendrá la potestad de decidir quiénes deben recibir crédito y cuánto, qué tasas de interés cobrarles, a quién no prestarle. Y todo mediante la creación de medios de pago.”

    “Si los banqueros privados observaban que la gente no requería que le redimieran en metálico los billetes puestos en circulación, sino que la población los acumulaba y efectuaba sus transacciones en papel moneda, entonces podían generar de la nada muchos más billetes y ponerlos en circulación. De esta manera, el total de papel moneda superaba con creces las reservas en metálico que los banqueros privados guardaban en sus cajas fuertes. En otras palabras, los banqueros privados tenían la potestad de crear dinero de la nada si la gente aceptaba sus billetes. Y fue lo que ocurrió.”

    “El origen de la propia banca debe buscarse a través de operaciones de este tipo. Los bancos de Inglaterra, Francia y Alemania no comenzaron -como usualmente se piensa- como bancos estatales ni como empresas de las respectivas coronas, sino como bancos privados, controlados en buena medida por la dinastía banquera europea que se había instalado en forma familiar en Inglaterra, Francia, Alemania, Austria e Italia: el clan Rotschild, junto con sus asociadas Khun, Loeb, Lehman, Warburg, etc.”

    “Que el negocio bancario estaba monopolizado en unos pocos clanes familiares se puede ver simplemente a través de una vieja anécdota: mientras Max Warburg dirigía el Banco Central alemán durante el gobierno del káiser Guillermo II, y se constituía en su banquero personal antes de la 1ra Guerra Mundial, su hermano, Paul Warburg, era directivo del FED. El tema alcanzó ribetes escandalosos en EE.UU. y obligó el rápido reemplazo de Paul Warburg.”

    “Otra anécdota: mientras la familia Rotschild era una de las principales accionistas tanto en forma directa como indirecta del propio Banco de Inglaterra, la rama francesa de dicho clan colocaba varios integrantes para dirigir nada menos que el Banco de Francia, el cual sólo fue estatizado luego de la 2da Guerra Mundial”

    “El 1er Banco Central creado fue el Banco de Inglaterra. Ya antes de las guerras napoleónicas los Rotschild poseían un enorme poder financiero en toda Europa. Deseaban aumentarlo y así establecer las políticas financieras en los principales países europeos. Lo mismo pudieron hacer durante el transcurso del siglo XIX con los bancos centrales de Francia y Alemania. A menudo financiaron guerras entre los países, con la estrategia de prestarles a ambos bandos. De esta manera, cuando las guerras finalizaban, las naciones y las casas reales quedaban debilitadas, endeudadas y, por lo tanto, cada vez más dependientes de los banqueros.”

    “Fueron los Rotschild quienes decidieron ingresar a EE.UU. financiando a clanes familiares a los que observaban durante mucho tiempo antes de otorgarles fondos para sus emprendimientos, y que resultaban “amigos incondicionales”: los Rockefeller, los Morgan, Carnegie, los Harriman, etc.”

    “Por lo tanto, no debe llamar la atención del lector que el FED no sea un Banco Central común y corriente. No es como el Banco Central de cualquier país latinoamericano o el Banco Central Europeo. No es un banco central propiedad del Estado. Es lisa y llanamente, un banco privado. Y se trata de un banco privado propiedad de unos pocos bancos privados. Por ejemplo, de los 19,7 millones de acciones del FED, unas 12,2 millones de acciones -62%- eran propiedad de sólo tres bancos hacia 1994. ¿Qué bancos? El Chase Manhatan, el Citibank y el Morgan Guaranty Trust. Tres grandes apellidos desde hace muchas décadas han controlado y controlan esos tres bancos: Rockefeller, Rotschild, Davison -Morgan-.
    “Ese porcentaje habría continuado creciendo merced a las fusiones que se registraron en la última década. Tampoco debe llamar la atención, entonces, que el actual jefe del FED, Alan Grenspan, haya sido director corporativo de JP Morgan, de Morgan Guaranty Trust y de la petrolera Mobil -Standard Oil of New York- de los Rockefeller, antes de ocupar el actual estratégico cargo que posee en el FED.”

    “Greenspan también es un empleado, más técnico, y quizás de mayor jerarquía que el propio presidente de EE.UU. Pero no deja de ser un empleado, un empleado de un banco privado propiedad mayoritaria de tres bancos privados.”

    “La moneda de EE.UU., el dólar, no es la moneda emitida por un país, sino la moneda emitida por el sistema de la FED, y su salud depende en realidad de la salud de esos bancos privados. Es por ello que en el anverso de cualquier billete dólar se lee la expresión FEDERAL RESERVE NOTE, y no UNITED STATES TREASURY NOTE. Aunque no nos extenderemos, simplemente mencionaremos que los dos presidentes de EE.UU. que intentaron suplantar los Federal Reserve Notes por los US Treasury Notes murieron asesinados antes de concluir sus mandatos.”

    “¿Dónde está el poder entonces? Es fácil y correcto deducir que unos pocos clanes familiares dominan la estructura de los bienes considerados estratégicos para el dominio global: energía, banca, armas y laboratorios. Pero es ridículo pensar que a esta altura del siglo XXI una decena de personas pueda sentarse a una mesa a decidir qué hacer con el mundo sin más ni más. La realidad es más sutil, más perfecta, aunque no menos espantosa.”, finaliza Graziano, para luego continuar tratando de descifrar quiénes detentan el verdadero poder en el mundo.”

    Comentario por dandoDatos | junio 8, 2011

  7. Stephen Lendman

    Hace años leí el excelente libro de William Greider, publicado en 1987, sobre el funcionamiento del Sistema de la Reserva Federal de USA. Detallado y explícito, es una lectura maravillosa e informativa, con la excepción de la solución que sugiere para un inmenso problema. Fue, por lejos, demasiado tímido. Este artículo propone una solución muy diferente. Greider llamó su libro “Secrets of the Temple” [Secretos del Templo] con un subtítulo: “Cómo la Reserva Federal maneja el país.” Un subtítulo mejor podría haber sido como la Fed (y muchas otras bancas centrales esenciales) manejan el mundo. Este artículo trata de resumir lo que hace, cómo lo hace, a quien beneficia y a costa de quienes. Para los que no están al tanto, prepárense para informaciones y comentarios sorprendentes.

    Aclaremos algo desde el inicio. La Reserva Federal de USA, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Central Europeo (de los 12 países europeos que adoptaron la moneda común europea en 1999) son instituciones con un poder enorme, mucho más allá de lo que puede imaginar la gente en algún sitio del mundo. Estos bancos centrales, los más dominantes de todos, así como la mayoría de los demás, tienen una poderosa influencia en las condiciones financieras en casi todos los países, incluyendo, desde luego, los suyos, en un mundo financiero con cada vez menos fronteras, en el que un evento económico importante en una nación puede afectar, para bien o para mal, a la mayoría.

    Otro poderoso banco forma también parte del mundo financiero actual. Hay que mencionarlo por su importancia, aunque requiere un artículo separado para explicar de modo más completo cómo trabaja. En el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), hermético, inviolable y sin responsabilidad ante nadie, fundado en 1930 y basado en Basilea, Suiza. Este banco, del que la mayor parte de la gente jamás ha oído hablar, es el banco central para sus bancos centrales miembros – una especie de “mandamás de mandamases” bancario, equivalente a lo que al parecer existe en el mundo enigmático de los Dones de la Mafia. Como la mayoría de las demás bancos centrales, incluyendo a la Reserva Federal (explicado más adelante), es de propiedad privada de sus miembros.

    Algunos académicos y otros que han estudiado el BIS creen que la elite dominante del capitalismo financiero estableció este banco de bancos para que esté en la cima del poder a fin de que ejerza su autoridad sobre un sistema financiero mundial poseído y controlado por ella. Se piensa que su plan era utilizar este banco para dominar el sistema político de todos los países y controlar la economía del mundo de un modo feudal. En una palabra, la idea es que esa súper-elite quiere regir el mundo controlando su dinero, y que estableció ese todopoderoso banco de bancos supranacional para que así lo hiciera. Por importante que sea, esa discusión quedará para otra ocasión, ya que la intención de este artículo es concentrarse sólo en la Reserva Federal de USA.

    Los bancos centrales dominantes y el BIS, junto con la mayoría de los otros, ejercen su influencia en una alianza mutua de tipo cartel para asegurar que todos se beneficien más de lo que harían sino fuera por ese confortable arreglo. Con su inmenso poder no es jugar con palabras si uno dice que esas instituciones financieras ciertamente gobiernan el mundo. Porque pueden crear dinero, financian las necesidades de sus gobiernos, sus fuerzas armadas y todas las actividades empresariales, que no podrían funcionar sin un suministro expeditivo de esa mercancía, la más necesaria de todas. Es el dinero, no el amor, lo que hace que el mundo se mueva, y los banqueros centrales tienen el poder de crear o sacar de la circulación mucho o poco, según gusten y con la intención que se les ocurra. Es el tipo de poder que puede mover o destruir montañas.

    Ningún banco central nacional es más poderoso en la actualidad que la Reserva Federal de USA, pero no fue siempre así, y ahora enfrenta competencia por el primer lugar, lo que no había conocido desde la Segunda Guerra Mundial. La Fed, como lo llaman, ha existido desde que fue establecido originalmente por una ley del Congreso en 1913. Pero el Banco de Inglaterra ha existido desde que Bretaña controlaba los mares, desde 1694, cuando el Rey William III necesitó ayuda para financiar el tipo de aventura que requiere mucho dinero disponible – la guerra. En aquel entonces fue contra Francia, y el rey necesitaba un banco amigo que lo imprimiera para su uso, para ayudarle a combatir. También necesitaba ayuda financiera para facilitar el comercio y administrar la deuda del país que siempre aumenta cuando se libran guerras. El Banco de Inglaterra no fue el primer banco central, pero fue el primer banco central de propiedad privada del mundo moderno en un país poderoso. Se llamó el Banco de Inglaterra para impedir que el público supiera que, igual que nuestra Reserva Federal, era y sigue siendo de propiedad privada y no parte del gobierno. También fue el modelo utilizado en la formación de nuestro propio banco central y de la mayoría de los otros.

    Los británicos podrán haber tenido una ventaja de 219 años sobre la Fed, pero los banqueros centrales sólo son tan poderosos como los países que representan y sus economías. En la actualidad los otrora dominantes británicos tienen que aceptar el papel menor de ser sólo uno de muchos socios inferiores de un hegemón USA que emergió después de la Segunda Guerra Mundial como el poder económico dominante del mundo. Siguen siéndolo hoy en día, aunque algunos expertos fiables creen que este país puede haber llegado a la cumbre y se halla en decadencia. Algunos van más lejos y afirman que nuestra decadencia ha sido acelerada por la desastrosa política del gobierno Bush que cree irracionalmente que librar la guerra sin fin contra el mundo es la manera de gobernarlo, de impulsar un crecimiento económico y una dominación sin fin, y de preservar así la posición preeminente de la nación como el campeón económico reinante.

    Es fácil cuestionar este punto de vista y pensar que el campeón se ha subido al cuadrilátero algunas veces de más, tiene planes interminables de volver a repetir sus combates, y que probablemente le pasará lo mismo que a muchos personajes anteriores que no supieron cuándo abandonar y terminaron con un daño cerebral crónico, conocido como demencia. La lección de la historia es siempre la misma. El precio a pagar por una conducta imprudente es elevado, doloroso e inevitable. Vale para los países así como para los individuos, pero demasiado a menudo ni los unos ni los otros lo ven hasta que es demasiado tarde. La mayor diferencia entre USA de hoy y otras naciones del pasado que pagaron caro por no ceder cuando ya era demasiado tarde es que tenemos un arsenal todopoderoso, como los demás nunca tuvieron. Si decidiéramos utilizarlo, probablemente no quedaría gran cosa para un sucesor. No es un pensamiento agradable, pero es muy real.

    Todo comenzó en 1910 en la isla Jekyll

    Suena como el título de una película de horror, pero los eventos de la vida real que ocurrieron en 1910 en esta isla de propiedad privada a poca distancia de la costa de Georgia habría sido un reto hasta para la imaginación de la fábrica de pesadillas de Hollywood.

    En la isla Jekyll se reunieron en secreto durante nueve días siete hombres muy acaudalados y poderosos y crearon el Sistema de la Reserva Federal que nació tres años más tarde, el 23 de diciembre de 1913 mediante una ley del Congreso. Desde entonces, la nación y el mundo nunca volvieron a ser lo mismo, sólo se beneficiaron los ricos y poderosos. De eso se trataba, y funcionó tal como lo planificaron.

    La Ley de la Reserva Federal que le dio origen es seguramente una de las obras legislativas más desastrosas para el bien público que jamás haya sido producida por un organismo legislador. También puede haber sido y sigue siendo ilegal según el Artículo 1, Sección 8, de la Constitución que casualmente es la ley inviolable del país. El artículo indica que el Congreso tendrá el poder de acuñar (crear) dinero y de regular su valor. En 1935, la Corte Suprema de USA determinó que el Congreso no puede delegar constitucionalmente su poder a otro grupo u organismo. El Congreso actuó, por lo tanto, en violación de la misma Constitución que juró preservar y al hacerlo creó el Sistema de Reserva Federal que, como explicaremos más adelante, es una corporación privada con fines de beneficio que opera a costa del bien público. Mediante su acción, nuestros legisladores cometieron fraude contra el pueblo del país y hasta ahora se han salido con la suya sin que el público ni siquiera conozca el daño que se ha infligido.

    El vergonzoso resultado es que lo que jamás debería haber llegado a ver la luz es ahora la institución más dominante del mundo, y todo debido a lo que comenzó en una isla de propiedad privada de nombre espeluznante. Pero, si el Congreso hubiese actuado responsablemente, la ley de creación de la Fed jamás habría sido promulgada. La legislación que la estableció fue tan dañina para el interés público, que probablemente jamás habría sido aprobada si no hubiera sido encauzada mediante una reunión del Comité Parlamentario de Conferencia organizada en plena noche entre las 1.30 y las 4.30 AM (mientras dormía la mayoría de los miembros del Congreso) el 22 de diciembre de 1913. La Ley fue votada al día siguiente y aprobada a pesar de que muchos miembros del organismo habían partido para sus vacaciones de Navidad y la mayoría de los que se quedaron no habían tenido el tiempo necesario para leerla o conocer su contenido. ¿Suena familiar? Pero la aprobaron (como un ladrón en la noche) y fue convertida en ley por un Woodrow Wilson inconsciente o cómplice, que admitió posteriormente que había cometido un terrible error, diciendo “Arruiné inconscientemente a mi país.” Pero era demasiado tarde para autopsias, y el pueblo usamericano lo ha pagado caro desde entonces. Es hora de que el público lo comprenda y comience a exigir que se termine con más de 90 años de daño.

    Eso casi ocurrió hace 43 años cuando un presidente decidió actuar a favor de la gente que lo eligió. Ese hombre fue John Kennedy, quien planificó antes de su muerte el fin del Sistema de Reserva Federal para eliminar la deuda nacional que un banco central crea al imprimir dinero y prestárselo al gobierno. Esa deuda ha aumentado ahora a más de 8.400.000.000.000 dólares que tienen que ser pagados por todos los contribuyentes, quienes lo han hecho por una suma que asciende a casi 174.000.000.000 de dólares sólo en los tres primeros meses de 2006. Este servicio de la deuda es ahora un monto anualizado que excede dos tercios de un billón de dólares. Ha enriquecido a los banqueros (de eso se trataba) y ha empobrecido al público, porque nos cobran impuestos para pagar la cuenta. No es exagerado decir que se trata del mayor fraude financiero en la historia del mundo que aumenta con cada día que pasa.

    La deuda era menos onerosa hace 40 años, pero Kennedy comprendió el peligro que representaba para el país y la carga que imponía al público. Por lo tanto, el 4 de junio de 1963, dictó la orden presidencial EO 11110 dando autoridad al presidente para emitir moneda. Luego ordenó al Tesoro de USA que imprimiera 4.000 millones de dólares en “Billetes de USA” para reemplazar los de la Reserva Federal. Su intención era de reemplazarlos todos cuando hubiera suficiente cantidad de la nueva moneda en circulación para poder terminar con el Sistema de la Reserva Federal y el control que daba a los banqueros internacionales sobre el gobierno de USA y el público. Sólo meses después de la entrada en vigencia del plan Kennedy, fue asesinado en Dallas en lo que seguramente fue un golpe de estado disfrazado para que pareciera otra cosa y que puede haber sido realizado, por lo menos en parte, para salvar el Sistema de la Fed y la concentración de poder que creó, tan beneficioso para los poderosos banqueros del país. Los que se beneficiaban tenían buenos motivos para involucrarse en la conspiración para proteger el privilegio especial al que no estaban dispuestos a renunciar sin lucha. Es una explicación plausible que podría explicar quién puede haber estado tras el asesinato y por qué motivo. Sea cual sea la verdad, el cartel bancario sólo se vio afligido por poco tiempo. Una vez que Lyndon Johnson se hizo cargo, rescindió la orden presidencial de Kennedy y restauró el antiguo poder del cartel. Lo ha mantenido desde entonces y ahora, por cierto, es más poderoso que nunca. Ni siquiera los presidentes son capaces de detenerlo y los que quisieran tratar de hacerlo, tienen una lección que les da la historia para que reflexionen.

    Los predecesores de los posibles complotadores del golpe contra Kennedy fueron los hombres que se reunieron en la isla Jekyll en 1910. Representaban a algunos de los hombres más poderosos del mundo – los Morgan, Rockefeller, Rothschild de Europa (que dominaron toda la banca europea a mediados del Siglo XIX y que todavía podrían ser la familia más rica y poderosa de todas) y otros de gran influencia y poder. Estaba también un senador de USA, un alto funcionario del Tesoro, el presidente del mayor banco del país en la época, un destacado personaje de Wall Street y el hombre que más tarde llegaría a ser el primer presidente del Sistema de la Reserva Federal. Fue una colección extraordinaria y fueron para lograr una sola cosa. Querían cambiar la ideología y el curso de los negocios usamericanos, que hasta entonces se basaban en la competencia en el mercado y reemplazarlos por el monopolio. También sabían lo que quiso decir el barón M.A. Rothschild cuando dijo: “Denme el control sobre la moneda de una nación y no me importa quién haga sus leyes.” Conocían también la sabiduría de lo que dice en Proverbios 22:7: ““El rico se enseñorea de los pobres; y el que toma prestado es siervo del que presta”.

    Fue el alba de la era de los carteles poderosos, cuando los siete titanes financieros reunidos en secreto en la casa del club de la isla decidieron no seguir compitiendo entre ellos y exigieron el poder para arreglarlo. Ya estaban informalmente coludidos, pero sabían que todo funcionaría mejor si se realizaba bajo un cartel avalado legalmente. Querían un cartel bancario y obtuvieron uno que hoy florece por debajo del radar público con el instrumento que más deseaban – la capacidad de controlar el suministro de dinero de la nación, que les dio un poder casi ilimitado. El cartel trabaja ahora en cooperación con sus gobiernos y con todas las demás poderosas corporaciones transnacionales en una alianza global dominante que les permite controlar los mercados, los recursos, la mano de obra barata del mundo, y nuestras vidas.

    El Sistema de Reserva Federal no es una agencia gubernamental – es un cartel de propiedad privada de poderosos bancos protegido por la ley.

    Se cree común, pero erróneamente, que el Sistema de Reserva Federal es una función gubernamental y sometida a su control. Es falso. A menudo se habla de un banco central descentralizado, casi-gubernamental, pero es sólo una cobertura para disfrazar lo que es en realidad: un cartel de propiedad y operación privada que es presentado como si el gobierno estuviera a cargo. El hecho de que su central esté en Washington en el formidable e impresionante edificio Eccles (bautizado con el nombre de un antiguo presidente de la Fed) forma sólo parte del astuto subterfugio. Funciona como sigue:

    La Fed está compuesta de un Consejo de Gobernadores en Washington y de 12 bancos regionales en las principales ciudades de todo el país (incluyendo a mi propia ciudad de Chicago donde cualquiera solía poder, pero ya no puede, ir a un cajero y comprar valores del Tesoro de USA). El sistema también incluye a numerosos y diversos bancos miembros, incluyendo a todos los bancos nacionales que tienen que formar parte del sistema. Se permite también que otros bancos se sumen y muchos lo hicieron. La Reserva Federal comenzó sus operaciones en noviembre de 1914, casi un año después de la ley parlamentaria que creó el sistema el año anterior. Recibió mandato legal para poseer el mayor poder de cualquier institución del país – el poder de crear y controlar su suministro de dinero.

    La mayoría de la gente sabe poco o nada sobre el dinero y la banca, probablemente nunca piensa en el tema, y no tiene la menor idea de cómo lo que hacen la Fed y los banqueros afecta sus vidas. Antes de escribir este artículo, tenía un poco más de los modestos conocimientos que aprendí en un curso obligatorio sobre el tema y contabilidad básica como parte de mi plan de estudios para la maestría de administración empresarial, hace 46 años. Esos cursos dejaron de lado las partes más importantes de la historia y nunca dieron a entender que pudiera haber algo siniestro en el funcionamiento real del sistema bancario. Pero nadie debería imaginar que los bancos fueron establecidos para funcionar en su beneficio o que se quisiera que lo hicieran. Evidentemente no es así, y todo el que sugiriera que lo es, debería leer lo que sigue. Son tan beneficiosos para el bienestar público como lo fue el misil balístico intercontinental MX Peacekeeper (el lenguaje ingenioso es impresionante) que debía portar ojivas nucleares a mediados de los años ochenta y que tenía el poder de destruir toda vida en el planeta y que aún podría hacerlo en su forma antigua o modernizada.

    La Ley de la Reserva Federal (la ley del país) estipula que los Bancos de Reserva Federal de cada región son de propiedad de sus bancos miembros. Esos bancos de la Fed son corporaciones de propiedad privada que hacen un gran esfuerzo por ocultar que ellos, en realidad, son dueños de lo que gran parte del público piensa que forma parte del tesoro y gobierno públicos. Es fácil pensarlo ya que los presidentes de la Fed y siete de los doce gobernadores son nombrados por el presidente y aprobados por el Senado. Como tal, el BRF es una especie de entidad casi-gubernamental, pero el hecho es que el Sistema es de propiedad privada con fines de beneficio privado como cualquier otra empresa. Tiene accionistas como otras corporaciones públicas, que reciben un 6% de intereses libres de riesgo cada año sobre su participación en el capital.

    El público lo ignora, y probablemente no constituiría buenas relaciones públicas si lo descubriera. La gente podría molestarse aún más si supiera que algunos de los propietarios de nuestra Reserva Federal son poderosos inversionistas extranjeros en el Reino Unido, Francia, Alemana, Holanda e Italia. Son socios de gigantescos bancos de USA como JP Morgan Chase y Citibank así como de poderosas firmas de Wall Street como Goldman Sachs en un cartel banquero del nuevo orden mundial que influencia y afecta por doquier los negocios y nuestras vidas.

    El problema de la propiedad privada de los bancos de la Reserva Federal ha sido cuestionado varias veces en los tribunales federales, en vano. Cada vez los tribunales confirmaron el actual sistema bajo el cual cada banco de la Reserva Federal es una corporación separada de propiedad de los bancos comerciales en su región. Un caso semejante fue el de Lewis contra USA que fue decidido por el 9º Circuito de la Corte de Apelaciones que dictaminó que los bancos de la Reserva son corporaciones independientes, de propiedad privada y controladas localmente.

    Los fundadores de la nación usamericana tenían diferentes ideas que los poderosos que se reunieron en la isla Jekyll

    A través de nuestra historia, hubo desacuerdo sobre quién debía controlar el suministro de la moneda de la nación y el derecho de emitirla. Los fundadores de la nación usamericana comprendieron que el parlamento británico se vio obligado a imponer impuestos injustos a sus colonias americanas y a sus propios ciudadanos porque el Banco de Inglaterra había acumulado tanta deuda que el gobierno necesitaba ingresos para reducirla. Benjamin Franklin, de hecho, consideraba que fue la verdadera causa de la Revolución Usamericana. La mayoría de los fundadores de la nación también comprendieron el peligro que podía resultar si los banqueros acumulaban demasiada riqueza y poder. James Madison, el principal redactor de nuestra Constitución, los llamó “cambistas”, refiriéndose a la Biblia que dice que Jesús expulsó dos veces a los cambistas del Templo de Jerusalén hace 2.000 años. Madison dijo:

    “La historia nos dice que los cambistas han utilizado todos los medios posibles de abuso, intriga, engaño y violencia para mantener su control sobre los gobiernos controlando el dinero y su emisión.”

    Thomas Jefferson utilizó la misma energía en su condena cuando dijo:

    “Creo sinceramente que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos permanentes. Ya han creado una aristocracia del dinero que ha desafiado al gobierno. El poder de emisión debería ser arrebatado a los bancos y restaurado a aquellos a los que pertenece como corresponde.”

    Jefferson y Madison comprendían los peligros de los monopolios comerciales de todo tipo y trataron de asegurar que nunca existirían en la nueva nación. Ellos, de hecho, deseaban que se agregaran dos enmiendas adicionales a la “Declaración de Derechos” en la Constitución, pero nunca lo lograron. Creían que para proteger la libertad de la gente la nación debería ser “libre de monopolios en el comercio” (lo que ahora son las corporaciones gigantes incluyendo a los grandes bancos internacionales y las firmas de inversión de Wall Street) y “libre de fuerzas armadas permanentes,” o ejércitos en pie de fuerza. Tratemos de imaginar cómo sería el país en nuestros días si Jefferson y Madison lo hubieran logrado – un país sin gigantescas corporaciones depredadoras que explotan a todos para obtener beneficios y sin fuerzas armadas desenfrenadas que hacen guerra al mundo, amenazando con destruirlo, y que lo hacen para que esos gigantes corporativos puedan obtener beneficios aún mayores.

    Nunca lo lograron, por cierto, y la gente lo ha pagado caro desde entonces, incluyendo el gran daño causado porque el gobierno renunció a su derecho a controlar el suministro de moneda de la nación. Lo entregó secretamente sin que el público lo supiera, ignorante del daño que se le había hecho. Ha sido peor todavía desde los años ochenta, porque el poder de la Fed aumentó bajo un presidente republicano amigo, y la algarabía dirigida por los medios corporativos ocultó el efecto. Para ellos, es inaceptable que la Fed sea degradada en público, así como sus gigantescos bancos miembros o sus aliados de Wall Street.

    Las cosas se descontrolaron especialmente durante el ejercicio de Alan Greenspan. Sorprende que haya habido quien encontrara muchos motivos para elogiar a semejante presidente de la Fed antes de que dirigiera la Fed, cuando fue asesor presidencial, o durante el período en el que la dirigió. Sólo entró al servicio gubernamental después del fracaso de su firma de consultoría financiera, probablemente porque necesitaba una nueva línea de trabajo. Allí se las arregló para convertirse en un exuberante profeta de la banca central que fue casi elevado a la santidad por los expertos en los negocios que pensaron que bajo su ejercicio los cielos fueron sólo azules y que las pocas nubes a la vista siempre presagiaban que volvería a brillar el sol. Ahora Alan se retiró a los horizontes más fértiles de los contratos literarios y de las conferencias, lo que muestra que si trabajas bien para los ricos y poderosos que te lo permitieron, (a costa del resto de la gente) la recompensa final valdrá la pena. Es probable que el nuevo presidente de la Fed haya tomado nota y que tratará de continuar la tradición como corresponde.

    Pero tratemos de imaginar un tipo diferente de presidente de la Fed, alguien que conociera, tuviera fe en y practicara las palabras y la sabiduría de otro presidente usamericano de cierta importancia: Abraham Lincoln. En 1886 Lincoln dijo: “Los poderes del dinero se alimentan de la nación en tiempos de paz y conspiran contra ella en tiempos de adversidad. Son más despóticos que un monarca, más insolentes que la autocracia y más egoístas que una burocracia. Denuncian, como enemigos públicos, a todos los que cuestionen sus métodos o saquen a la luz pública sus crímenes. Tengo dos grandes enemigos: el Ejército del Sur frente a mí y los banqueros detrás. De los dos, el que está atrás es mi mayor enemigo.”

    Parece que Lincoln también dijo (aunque algunos lo disputan): “Veo que se acerca en el futuro cercano una crisis que me inquieta y que me hace temblar por la seguridad de mi país… han entronizado a corporaciones y seguirá una era de corrupción en los cargos importantes, y el poder del dinero del país se esforzará por prolongar su reino utilizando los prejuicios de la gente hasta que toda la riqueza se acumule en unas pocas manos y la República sea destruida.” Imaginemos lo que Lincoln diría en nuestros días.

    Lo que Lincoln pensaba sobre los banqueros y el poder del dinero en el país, parece provocar la pregunta obvia: ¿Tuvieron algo que ver, o fueron la razón de su prematura muerte a manos de John Wilkes Booth? Los banqueros internacionales detestaban evidentemente a Lincoln después de que logró que el Congreso aprobara la Ley de la Moneda de Curso Legal que autorizó al Tesoro de USA a emitir papel moneda llamado “greenbacks” [verdes]. Lincoln necesitaba esa legislación después de que renunció a pagar a los banqueros las tasas usureras de interés de entre un 24 y un 30% que exigían por los préstamos que necesitaba para financiar su guerra con el sur. Con la nueva ley bancaria, Lincoln pudo imprimir los millones de dólares necesarios, libres de deuda y de intereses. Esto no era, evidentemente, lo que deseaban los codiciosos banqueros, ya que sólo pueden sacar beneficios cuando arrebatan su trozo de carroña de las transacciones financieras que controlan. Lincoln fue asesinado poco después del fin de la guerra, y un poco más tarde rescindieron la así llamada ley “Greenback” [verde], aprobaron una nueva ley bancaria, y todo el dinero volvió a producir intereses.

    Cómo funciona el Sistema de la Reserva Federal.

    El Sistema de la Reserva Federal resulta de que el Congreso y el Presidente aceptaron privatizar el sistema monetario de la nación y renunciar al poder que debería hacer seguido siendo el derecho exclusivo del gobierno. Esa ley fue tan escandalosa que la Fed tuvo que ser estructurada deliberadamente para que pareciera una delegación del gobierno federal a fin de ocultar que en realidad es un cartel bancario todopoderoso de propiedad privada cuyos bancos miembros (incluyendo todos los nacionales) comparten los vastos beneficios obtenidos de poseer la licencia más importante que debiera ser exclusiva de los gobiernos– el derecho a imprimir dinero en cualquier cantidad, controlar su suministro y precio, y beneficiarse inmensamente de prestarlo a cambio de un beneficio, incluyendo al propio gobierno que debe pagar intereses por el dinero, lo que nunca sería necesario si simplemente lo imprimiera. Pensemos en lo que ocurriría si el gobierno legalizara el derecho a falsificar la moneda nacional para beneficio privado. No es una exageración afirmar que es la mayor estafa financiera de todos los tiempos, que causa un daño incomprensible a un público que sigue sin enterarse. Funciona como sigue:

    La Fed recibió la autoridad de dirigir la política monetaria de la nación con el poder de controlar el suministro y el precio de la moneda. Tiene tres maneras de hacerlo – mediante operaciones abiertas de mercado, la tasa de referencia que cobra a los bancos miembros, y el requerimiento del porcentaje de reserva de los activos de los bancos miembros que se les exige que mantengan en su poder y no sea prestado. El Consejo de Gobernadores tiene la responsabilidad del manejo de la tasa de referencia y de los requerimientos de reserva, mientras que el Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC, por sus siglas en inglés) está a cargo de las operaciones de mercado abierto de compra o venta de obligaciones que explicamos más adelante. Mediante el uso de estos instrumentos, la Fed puede influenciar el suministro y la demanda de dinero y así controla directamente la tasa a corto plazo de los fondos federales que es siempre fija a menos que la Fed desee elevarla o bajarla. Las tasas a mayor plazo son controladas por los poderosos negociantes institucionales en el mercado de obligaciones.

    El FOMC y cómo funciona

    El Comité Federal de Mercados Abiertos es realmente la clave de todo el proceso de creación o contracción de dinero. Consiste de 12 miembros – siete miembros del Consejo de Gobernadores de la Fed, el presidente del New York Fed Bank (el más importante de todos) y cuatro de los restantes 11 presidentes del Banco de la Reserva que sirven por turnos períodos de un año. El FOMC realiza ocho reuniones regularmente programadas por año para evaluar las condiciones económicas y decidir lo holgada o estricta que ha de ser la política monetaria para impulsar su objetivo declarado de un crecimiento económico sostenible y de estabilidad de los precios.

    Literalmente, el FOMC tiene el poder de crear dinero de la nada. Lo hace mediante un proceso de cuatro etapas:

    Primera etapa: El FOMC aprueba la compra de obligaciones del gobierno de USA en el mercado abierto.

    Segunda etapa: El New York Fed Bank adquiere las obligaciones a los vendedores (los mercados financieros siempre tienen un número idéntico de compradores y vendedores).

    Tercera etapa: La Fed paga por sus compras con créditos electrónicos a los bancos vendedores que, por su parte, acreditan las cuentas bancarias de los vendedores. Estos créditos son literalmente creados de la nada.

    Cuarta etapa: Los bancos que reciben los créditos pueden entonces utilizarlos como reservas para posibilitar que presten hasta 10 veces su suma (si su requerimiento de reserva es de un 10%) mediante la magia (que sólo poseen los bancos) de la banca de reserva fraccional y, por cierto, cobran intereses por el total. ¡Qué negocio! y todo es legal. Imaginemos cuán ricos podríamos ser todos si pudiésemos hacer lo mismo como individuos privados. Pedimos prestado un millón a la Fed, como por arte de magia lo multiplicamos por 10, y cobramos intereses sobre el total, con la excepción de un 10% que debemos mantener en reserva. Es la magia de la creación de dinero de la reserva fraccional y explica cuán poderoso es el estímulo económico cuando la Fed quiere realzar el crecimiento económico.

    Cuando la Fed desea contraer la economía reduciendo el suministro de dinero, simplemente invierte el proceso mencionado. En lugar de comprar obligaciones, las vende de manera que el dinero sale de las cuentas de los bancos compradores en lugar de ingresar en ellas. Entonces, los préstamos bancarios tienen que ser reducidos 10 veces si el requerimiento de reserva es de un 10%.

    Cómo la Fed daña el interés público

    El sistema de la Reserva Federal existe sólo para servir a sus propietarios y a los bancos miembros y al hacerlo es hostil al interés público. Eso, porque es un cartel bancario con el poder de restringir la competencia por mayores beneficios obtenidos a nuestra costa. Sale de nuestros bolsillos, a los de ellos, y el público pierde de cuatro maneras:

    Primera: A través del impuesto invisible de la inflación que resulta de la dilución del poder adquisitivo causado por el ingreso al sistema de dinero recién creado, lo que reduce el valor de los dólares que ya están presentes. La Fed de Greenspan fue especialmente expansiva, nunca fue responsabilizada por sus excesos y pudo legar el serio problema que creó a un futuro presidente de la Fed y a la sociedad, para que lo encararan. El hombre al que ahora ensalzamos como mago monetario comenzó de modo sensato. Desde 1982, antes de que llegara en 1987, hasta 1992, el suministro de dinero aumentó en un promedio de un 8% por año. Pero de 1992 a 2002, las imprentas trabajaron horas extra en sincronización con la desregulación y el crecimiento de los mercados globales, expandiendo la moneda en más de un 12% por año. Se hizo aún más extremo después del 11-S y desde 2002 creció a una tasa de un 15%. Ahora se ha más que duplicado en menos de una década. Parece que el nuevo presidente de la Fed tomó nota y ha comenzado a reducir el ritmo de expansión monetaria ya que sigue aumentando la tasa de los fondos federales a cualquier nivel que tenga en mente.

    Los operadores cambiarios también parecen haber tomado nota del ritmo de la expansión general del suministro de dinero. Con la excepción de un descanso en 2005, es bastante probable que la debilidad del dólar desde 2002 sea el resultado del exceso creado por los gastos derrochadores del gobierno de Bush para financiar sus interminables guerras y sus insensatos recortes tributarios para los ricos. El problema se complica aún más ya que desde 1964 hasta la actualidad, el servicio de la deuda ha crecido de un 9 a un 16,5% del presupuesto federal, y sigue aumentando, y el actual déficit ha pasado de un superávit de un 1% a casi un 7% de déficit; el endeudamiento federal ha crecido en un 40% sólo desde 2001 y ha sido financiado en gran parte por “la gentileza de extranjeros” que podrían estar perdiendo los nervios. Además, desde marzo de 2006, la Fed dejó de publicar la suma M-3 del monto total de dólares en circulación. Sin esa transparencia, ahora los grandes compradores de obligaciones del Tesoro de USA tienen que calcular el valor del dólar basándose en la especulación y la inseguridad en lugar de datos seguros – no es algo que inspire confianza en los mercados financieros que funcionan mejor en una atmósfera de franqueza y claridad.

    Segunda: El público también pierde porque el cartel bancario puede practicar la usura – por su poder sobre una moneda flexible para aumentar o bajar artificialmente las tasas a cualquier nivel que escoja lo que muchos pequeños prestamistas no pueden hacer en un mercado verdaderamente libre y abierto. Además, la dominación sobre el mercado por el cartel fuerza a la mayoría de los prestatarios (especialmente los más pequeños que están en menos condiciones de emitir sus propios instrumentos de deuda) a pedirle préstamos que luego puede hacer utilizando lo que debería ser el dinero de la gente, puesto a su disposición al coste más bajo posible por numerosos pequeños prestamistas fuertemente regulados por el gobierno, que competirían en busca de clientes.

    Tercera: Mediante los impuestos, nosotros, el público, tenemos que pagar para cubrir los intereses de la inmensa deuda nacional (actualmente de más de 8,4 billones de dólares) acumulada del dinero imprimido por la Fed y prestado al gobierno. Como dijera anteriormente, totaliza ahora un monto anualizado que excede dos tercios de un billón de dólares y aumenta a diario. Ha enriquecido a los banqueros, empobrecido a la gente de a pie, y el público todavía no se entera de que está siendo esquilmado en grande.

    Cuarta: Exacerbando el abuso mencionado, el cartel puede hacer que el público saque de apuros al sistema con más dólares del contribuyente. Esto sucede cada vez que alguno de los bancos demasiado grandes para que se permita que fracasen necesita ayuda financiera para sobrevivir. Lo mismo vale para grandes corporaciones como Chrysler o Lockheed, grandes firmas inversionistas o fondos hedge como Long-Term Capital Management o incluso países como México. También vale cuando cierra un solo banco y hay que compensar a los depositantes o, de modo más serio, después de una crisis financiera sistémica como la que acabó con muchos bancos de ahorros y préstamos en los años ochenta. Sea un solo banco o muchas docenas al mismo tiempo, los dólares tributarios del público son utilizados para salvar el sistema o sólo para pagar la cuenta a fin de rembolsar a depositantes asegurados contra pérdidas por el seguro de protección gubernamental hasta un cierto monto por cuenta.

    ¿Cómo habría reaccionado Adam Smith ante el Sistema de la Reserva Federal?

    Esta concentración de riqueza y poder del cartel bancario es lo contrario de lo que Adam Smith, el padrino ideológico del capitalismo de libre mercado, propugnó en sus escritos, incluyendo su obra fundamental “La Riqueza de las Naciones”. Smith escribió sobre una “mano invisible” que dijo funcionaba mejor en un mercado libre con numerosos pequeños negocios en competencia local los unos contra los otros. Se opuso enérgicamente al mercantilismo concentrado de su época (lo que haya sido) que actualmente sería el equivalente de nuestras gigantescas corporaciones transnacionales y el cartel bancario con el poder para restringir la competencia, mantener precios más elevados de lo que hubiera sido posible de otro modo y, como resultado, ganar mayores beneficios a expensas del público.

    El tipo de cartel bancario que existe hoy en día es precisamente lo que Smith habría condenado. Pero que haya un banco central no es un mal de por sí siempre que el banco sea de propiedad del gobierno, controlado y operado en función del bien público. Sólo aparece un problema cuando establecen el banco mediante subterfugios para que parezca como si fuera de propiedad del gobierno y operado por éste, cuando en realidad, funciona en función del interés privado como en nuestro caso y también en la mayoría de los otros. Y en USA, para que funcione el amaño, el Sistema es dirigido por un organismo rector nombrado en su mayoría por el gobierno, que actúa como un alcahuete para los miembros privados del codicioso cartel de la banca que fue el primero en desear que existiera y que logró que un Congreso corrupto lo pusiera a su disposición. Para que funcione, el cartel precisa de la cobertura que consigue como resultado de su asociación con el gobierno, pero perjudica al interés público gracias a esa estructura en provecho de sus propias ganancias privadas.

    Y así llegamos al quid del problema: el Congreso elegido para servir al pueblo, lo traicionó en lugar de cumplir con su deber al crear un cartel bancario todopoderoso y otorgarle la autoridad para practicar la banca de reserva fraccional con el poder de obtener dinero libre creándolo de la nada. Luego permitió a sus miembros un derecho de casi-monopolio para establecer las tasas de interés que deseen cobrar a los prestatarios. Todo el proceso equivale a un atraco legalmente sancionado por parte de los poderosos bancos que operan confabulados con el gobierno para obtener sus propios beneficios. Forma también parte de un proceso más amplio organizado por el gobierno para transferir riqueza del pueblo a los bolsillos de las grandes corporaciones y de los ricos, y lo hace mientras los afectados desconocen que siquiera ocurre.

    El Sistema de Reserva Federal también daña al público de otra manera:

    La Fed daña el bien público de otra manera importante, y de nuevo la mayoría de la gente no tiene la menor idea. El Sistema de Reserva Federal fue supuestamente establecido para estabilizar la economía, limar asperezas de los ciclos de la coyuntura, mantener una tasa saludable de crecimiento sustentable mientras conserva la estabilidad de los precios y beneficia a todos. ¿Ha hecho bien su trabajo? Desde su creación en 1913, hemos tenido los cracks de 1921 y el más importante y recordado de 1929. Fue seguido por la Gran Depresión que duró hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la que según el destacado economista conservador Milton Friedman fue causada y exacerbada porque la Reserva Federal decidió sorprendentemente la reducción del suministro de dinero en tiempos de contracción económica, en lugar de aumentarlo. Luego tuvimos recesiones en 1953, 1957, 1969, 1975, 1981, 1990 y 2001. También tuvimos comienzos de inflación en los años sesenta. Ésta fue bastante severa durante gran parte de los años setenta y a comienzos de los ochenta. Y tuvimos una importante crisis bancaria en los años ochenta en la que quebraron más bancos y asociaciones de ahorro y préstamos que nunca antes en nuestra historia. Sucedió después de la desregulación del mercado financiero, al permitirse que los bancos persiguieran sus propios intereses sin supervisión gubernamental que controlara su inclinación a correr riesgos excesivos o que impidiera que trataran de salirse con la suya mediante fraudes deliberados.

    Junto con la estabilidad económica que la Fed nunca logró, también se ha disparado la deuda de los consumidores; déficits presupuestarios y comerciales de nivel récord; una cantidad elevada de bancarrotas personales y crecientes delitos con préstamos hipotecarios; un interés sobre una creciente deuda nacional que representa un porcentaje grande y creciente del presupuesto federal; la pérdida de nuestra base manufacturera y de puestos de trabajo con salarios elevados porque son exportados a países de baja remuneración; una economía en la que los servicios acaparan ahora cerca de un 80% de todos los negocios que en su mayoría pagan mal, con trabajos menos capacitados con poca o ninguna prestación; y una brecha en el aumento de los ingresos y la riqueza que sigue dañando a las personas de bajos o medianos ingresos para beneficiar a los pocos ricos y acomodados, así como un gobierno que impulsa esta situación.

    Todo se sintetiza en una conclusión: La Fed no cumplió, por sobre todo, la tarea esencial para la que fue establecida para comenzar. Pero es mucho peor todavía, si comprendemos los verdaderos motivos de un cartel. No es servir el interés público. Es abusar de él, porque así aumentan los beneficios. Puede hacerlo con la concentración de su poder, legalmente sancionado, y un gobierno amigo aliado con sus socios o facilitadores. Se sale con la suya cuando comete los más espléndidos de los robos gracias a este amaño oculto de la vista del público.

    Una solución necesaria para un problema inmenso.

    Se desprende de la información presentada que el Sistema de la Reserva Federal fue establecido mediante el sigilo y el engaño por un puñado de políticos corruptos al servicio de sus poderosos aliados de la banca y de Wall Street. Lo hicieron para defraudar al público y sin que éste haya tenido la menor idea de lo que sucedía, y de lo dañino que era para su bienestar e interés. Los que estaban en el Congreso y el presidente Wilson (un hombre formado en derecho, ex abogado practicante, antiguo académico apreciado y presidente de la Universidad Princeton) o sabían o deberían haber sabido que la ley que él y ellos aprobaron al establecer la Fed estaba en violación directa de la Constitución que habían jurado defender. No lo hicieron, y violaron la ley, y el público pagó caro su crimen desde entonces hasta la actualidad.

    De manera que, ¿qué recurso queda, y es posible movilizar a la gente para darle seguimiento? Hay una sola solución sensata y justa para deshacer el daño que se ha hecho a tantos durante tanto tiempo: abolir el Sistema de la Reserva Federal y restaurar el poder que tiene actualmente a un Gobierno Federal que trabaje por el bien público. Recuperarlo del poderoso cartel bancario que trabaja en su contra y no volver a permitir jamás que vuelva a caer en sus manos. Es el único camino. El gran poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht habría estado de acuerdo cuando dijo que “es más fácil robar estableciendo un banco que asaltarlo.”

    La liberación del poder de esos poderosos “cambistas” traería enormes beneficios para todos. Establecería una política prudente de creación de dinero que minimizaría nuestro impuesto más injusto – la inflación que es causada por banqueros privados en busca de beneficios que manipulan el suministro de dinero de la nación para aumentarlos. Estabilizaría la economía y suavizaría los extremos en el ciclo de la coyuntura agudizados por el cartel que trabaja para su propio beneficio y contra el nuestro. Reduciría el coste del dinero para los prestatarios porque terminaría con el poder monopolista que tiene actualmente el cartel de establecer las tasas que prefiere, abriendo el mercado a más competencia. Reduciría la creciente y opresora deuda nacional al ser por fin liberada del aumento del suministro de dinero requerido para pagarla. Reduciría la carga tributaria para el público ya que se necesitarían menos ingresos para el servicio de la deuda. Sería un paso trascendental hacia la reducción del poder abrumador de todos los gigantes corporativos depredadores que nos explotan para poder crecer y prosperar, y ojalá termine por eliminarlo. Podría incluso servir de disuasión para evitar guerras que sólo se libran para obtener riqueza y poder – nunca por la gloria o para que el mundo sea más seguro para la democracia u otros motivos falsos. Sin un poderoso cartel bancario y otros gigantes de la industria que viven de la miseria humana que generan, habría menos necesidad de guerra alguna. Tratemos de imaginar ese tipo de mundo y un gobierno que trabaje por el bien público en lugar de dañarlo como lo hace ahora para servir al capital. Ese mundo es posible, y la gente responsable tiene que trabajar por él, porque el que tenemos actualmente ha fracasado y debe ser cambiado antes de que sea demasiado tarde.

    Una visión del mundo creada por los intereses del capital y por nuestro gobierno que lo apoya.

    En el inquietante, corrupto mundo del capitalismo neoliberal de “libre mercado” controlado por gigantescas corporaciones; que beneficia sólo a los pocos privilegiados y causa tanta miseria y desesperación; un mundo despótico que no puede durar, ni debemos permitir que dure mucho más; en el que interminables guerras por el poder y los beneficios; en el que la gente es una mercancía utilizada según se la necesita y descartada como basura cuando no es así; sin preocupación por la preservación de una ecología capaz de sustentarnos, que no lo seguirá haciendo por mucho tiempo más porque la estamos destruyendo, y a nosotros mismos, por ganancias; en el que las necesidades humanas básicas no tienen importancia bajo un modelo económico en el que sólo vale el beneficio privado; en el que la democracia es incompatible con el capitalismo depredador; en el que nadie debiera querer vivir o tener que hacerlo; en el que debemos cambiar o morir. En el lenguaje del capital, es el balance final. Sólo un movimiento de masas de gente comprometida puede cambiar el mundo. Debe acabar o acabaremos todos.

    A menos que podamos pasar de nuestro modelo económico fracasado a una alternativa mejor, terminará cuando le llegue el día de una u otra manera. Pero podría ser un desenlace que nadie puede desear – su autodestrucción que se lleve todo consigo, sea por un holocausto nuclear o por un medio ambiente tan inhóspito que no permita que vivamos en él. Nuestra única posibilidad es trabajar por el cambio mientras quede tiempo.

    Una visión de un mundo diferente

    La historia prueba que un mundo mejor es posible cuando hay gente comprometida que trabaja lo suficiente para lograrlo. Así terminó la esclavitud; los trabajadores conquistaron el derecho a organizarse y a la negociación colectiva; las mujeres lograron el mismo derecho a voto que los hombres, el control sobre sus propios cuerpos, y más derecho y condición en la fuerza laboral; los negros y otras minorías obtuvieron importantes derechos cívicos; y los políticos estatuyeron importantes leyes sociales aunque haya sido sólo por temor a lo que podría suceder si no lo hacían.

    Thomas Jefferson explicó que “el precio de la libertad es la vigilancia eterna.” Es el mismo precio a pagar para mantener nuestras conquistas sociales logradas con tanta dificultad. En la generación pasada esas conquistas se erosionaron mientras no prestábamos atención y sólo una acción de masas del pueblo puede rescatarlas. El objetivo debería ser un mundo humanitario de participación en el que las vidas de la gente mejoran porque todos trabajamos juntos para lograrlo; un mundo de paz y no de guerras interminables en beneficio de los ricos y poderosos a nuestras expensas; en el que todas las necesidades humanas esenciales son satisfechas porque los gobiernos trabajan por el bien común para asegurarlo; con una democracia participativa real en la que los funcionarios públicos y elegidos trabajan juntos para mantenerla fuerte y vibrante; sin gigantes opresores corporativos o carteles bancarios porque la ley no los permite; en el que la nutrición ecológica y la preservación constituyan una preocupación central; en el que haya aire, agua, suelos puros y una alimentación adecuada y segura; un mundo mucho más simple, con una base más local que la actual, en la que nociones como la globalización ni siquiera formen parte del vocabulario; un mundo basado en la equidad social y la justicia para todos, con gobiernos, el mantenimiento del orden y los tribunales trabajando para asegurar que siga siendo así; un mundo en el que todos queramos vivir y ojalá algún día lo podamos; un mundo que queramos legar a futuras generaciones; un mundo que no podamos dejar de lograr porque la alternativa puede ser la nada.

    Puede que nos encontremos en un momento crucial en el que nuestro destino está en juego. O trabajamos juntos por un mundo mejor, sustentable o probablemente nos convertiremos en la primera especie que se autodestruye. Si sucede, probablemente nos llevaremos a la mayoría de las demás con nosotros y no dejaremos gran cosa para los pocos que queden. Ya no nos queda el lujo de discutir el tipo de mundo que necesitamos para sobrevivir. Los bancos gigantes y las corporaciones no nos lo brindarán, ni lo hará un gobierno hostil aliado con ellos. Depende de nosotros que lo logremos o probablemente sucumbiremos si fracasamos. Sería un buen comienzo si expulsáramos de nuestro templo a los “cambistas” de la Reserva Federal y con ellos a las corporaciones gigantes. Un mundo mejor es posible si recordamos y vivimos según las palabras inspiradoras de Antonio Gramsci sobre “el optimismo de la voluntad.” Con su ayuda, el pueblo organizado puede encontrar un camino para derrotar al dinero organizado.

    Comentario por dandoDatos | junio 8, 2011


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: